Las preguntas que conducen a la felicidad

Aquí os facilitamos 7 cuestiones interesantes sobre las que meditar para encontrar el camino hacia un mayor sentimiento de plenitud y bienestar:

1. ¿Por qué debo sentirme agradecido? La gratitud es uno de los pilares de la felicidad. Obviamente, cuando todo va bien es fácil encontrar razones por las cuales sentirse agradecidos pero lo importante es encontrar esos motivos en medio de la adversidad. Incluso cuando todo a tu alrededor parece teñirse de negro, hay razones para sentirse agradecidos. Cuando das las gracias desde lo más profundo de ti, el mundo cambia inmediatamente de color.

2. ¿Qué me hace feliz? Asombrosamente, se trata de una de las preguntas más difíciles de responder porque la mayoría de las personas se centran en evitar lo que les causa dolor pero no son conscientes de lo que les hace felices. Sin embargo, piensa en esas actividades que realmente te llenan de alegría, que te reportan verdadera satisfacción y te hacen sentir vivo. Es en ellas en las que te debes focalizar.

3. ¿Qué progresos he hecho? A menudo nos desmotivamos y perdemos la alegría porque nos centramos en los fracasos, en lo duro que ha sido el camino o en cuánto nos queda por recorrer todavía. Sin embargo, de vez en cuando es recomendable mirar atrás y reconocer lo que hemos alcanzado. Todos hemos realizado muchísimos progresos, solo que a veces los menospreciamos o no los reconocemos. Vuelve la vista al pasado y focalízate en lo que has conseguido.

4. ¿Quiénes me quieren? Existen pocas cosas en la vida que den más satisfacción que el cariño y el amor de otras personas, puede ser la pareja, los padres, un amigo o incluso ese profesor con el que tienes una relación especial y se ha convertido en tu mentor. Cuando te sientas solo, recuerda a esas personas, eso bastará para recuperar la alegría.

5. ¿A quién puedo ayudar? Una de las razones por las que la felicidad se nos escapa es porque nos centramos demasiado en nosotros mismos. Sin embargo, la felicidad también se encuentra ayudando al otro. En ese acto de entrega o de compasión reencontramos la mejor versión de nosotros mismos, la que más satisfacción nos brinda. Hacer felices a los demás también implica ser felices nosotros.

6. ¿Qué puedo hacer por el mundo? En diferentes estudios se ha demostrado que las personas que se enrolan en causas que las superan como individuos se sienten más plenas, satisfechas y felices. Todos podemos dar una contribución al mundo, no importa cuán grande o pequeña sea. A través de ese acto, encuentras un sentido de la vida que hasta ese momento había permanecido oculto.

7. ¿Qué opciones tengo? Una de las cosas que a menudo olvidamos es que siempre tenemos el poder de decidir. Por eso, independientemente de cuán negro se perfile el horizonte, evalúa siempre tus opciones. Quizás no las puedas apreciar en un primer momento porque te sientes ofuscado y atrapado pero si persistes, lograrás entrever otras alternativas. El simple hecho de escoger un camino diferente al preestablecido ya puede ser una fuente de felicidad en sí mismo.

Recuerda que la felicidad no consiste en esperar las circunstancias perfectas, sino en descubrirlas incluso en medio de la tormenta.

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